
Detrás de cada prenda pintada a mano hay mucho más que pintura sobre tela.
Antes de empezar a pintar me gusta hacer algunos bocetos, pruebas de color, elegir los pinceles, detalles pequeños y empieza un proceso completamente artesanal que transforma una prenda simple en una pieza única e irrepetible.
Nace desde una idea, una inspiración en la naturaleza, una combinación de colores suaves o una escena delicada que imagino para acompañar los primeros momentos de un bebé.
Todas o casi todas mis pinturas, las que hago para bebés y las que pinto en acuarela, estan inspiradas en la naturaleza. Paisajes donde estuve o imagino, pájaros que veo, flores que descubro.
Después llega el momento del boceto. Algunas ilustraciones se dibujan previamente y otras las pinto directamente sobre la tela, a mano alzada, dejando también espacio para la espontaneidad del proceso artístico.

Cada pieza se pinta a mano una por una. No hay estampas industriales ni diseños idénticos. Por eso cada ajuar tiene pequeñas particularidades que lo vuelven único. Aunque sea el mismo motivo, siempre habrá diferencias, pinceladas o detalles diferentes entre cada pieza.
Una vez terminada la pintura, comienza otra parte importante del trabajo: el tiempo de secado, fijación y preparación de la prenda para que pueda conservarse correctamente con el uso y los lavados.
Detrás de cada ajuar hay horas de dedicación silenciosa, detalles hechos con paciencia y la intención de crear algo que acompañe un momento especial de una manera sensible y auténtica.
En un mundo de producción industrial, elegir una pieza pintada a mano también es elegir el valor de lo artesanal, lo humano y lo hecho con tiempo.
Te invito a conocer los diseños creados excusivamente para estos ajuares hermosos: Diseños de Ambarbleu
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